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Asociación Nacional de Salud Sexual y Discapacidad

AUMENTO DE AGRESIONES SEXUALES EN VERANO


Si a las tradicionales barreras con las que se enfrentan las personas con discapacidad sumamos el ser mujer, los resultados son alarmantes, pues ambos factores se traducen en una doble discriminación que, a veces, se convierte en múltiple cuando actúan otras variables que aumentan la vulnerabilidad de este colectivo como puede ser la orientación sexual o el vivir en un mundo rural.

Se sabe que la prevalencia de la violencia de género en cualquiera de sus formas (física, sexual, psicológica emocional, psicológica de control, o económica) es más elevada entre las mujeres con discapacidad que en las mujeres sin discapacidad

La violencia contra las mujeres es una realidad y un problema estructural que castiga de manera indiscriminada y permanente a la población femenina de todo el mundo y con frecuencia, los programas de lucha contra el maltrato en general y la violencia de género en particular no tienen en cuenta a las mujeres y las niñas con discapacidad.

La violencia sexual contra la mujer es una forma de discriminación y violación de sus derechos. El Informe del Parlamento Europeo sobre la situación de las mujeres en la Unión Europea, afirma que casi el 80% de las mujeres con discapacidad son víctimas de violencia y tienen un riesgo cuatro veces mayor de violencia sexual, que el resto de mujeres. Si las mujeres sin discapacidad son objeto de una violencia sexual mayoritariamente causada por su pareja o ex pareja, las mujeres con discapacidad, de las cuales, el 68% vive en instituciones, están expuestas a la violencia sexual de personas de su entorno, cómo internos del mismo centro, personal sanitario, de servicio o cuidadores.

Una noticia que impacta referente a este tema es  la publicada en un diario  online que recoge el titular de que la Fundación ANAR ha alertado de un «preocupante» incremento de las violaciones en grupo en las fiestas de verano en España.

En concreto, los casos de abusos en «manada» atendidos por ANAR han pasado de representar un 2,1% hace una década a un 10,5% en el último año.

Hemos de tener en cuenta que generalmente estos datos se recopilan de las denuncias realizadas y precisamente son las mujeres con discapacidad las que sufren mayor número de agresiones sexuales y menor número de denuncias por diversas causas entre ellas se pueden señalar:

  • Menor capacidad para defenderse.
  •  Mayores dificultades para expresar los malos tratos sufridos (debido a problemas de comunicación, así como a la falta de credibilidad social de estas personas.
  •  Menor credibilidad en su relato, especialmente en mujeres con discapacidad intelectual o del desarrollo, o enfermedad mental grave.
  •  Mayor dificultad para acceder a los puntos de información y asesoramiento a mujeres víctimas de la violencia de género (debido a la falta de adaptación de los espacios y a la existencia de barreras arquitectónicas y de la comunicación.
  •  Una mayor percepción de vulnerabilidad debido a la mayor dependencia de la asistencia y cuidados de terceras personas.
  •  Más dificultades de acceso al trabajo remunerado y a la educación.
  • Baja autoestima
  • Miedo a denunciar los malos tratos
  • Aislamiento social y dependencia

EL interés por el I foro de atención a mujeres y niñas con discapacidad víctimas de violencia organizado este año por ANSSYD, puso esta realidad encima de la mesa definiéndose como un punto de encuentro entre todos los agentes involucrados en distintos aspectos vinculados a las situaciones de violencia contra las mujeres y niñas con discapacidad.

Equipo de ANSSYD

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